El genio del geniograma

Descubre una de las tantas historias que cobija el centro de Lima

En 1960, cuando Alejandro Miró Quesada Garland decidió que diario El Comercio debería tener su geniograma, tan bien cuidado como aquel que vio meses atrás en Suiza; Leonardo Miranda recién iniciaba sus estudios en la secundaria. Nada hacía presagiar que 59 años después, aquel jovencito, se convertiría en el más añejo de los aficionados de esta emblemática página.

Actualmente, el cruce de Jirón Miro Quesada con Jirón Carabaya es de los espacios menos convulsos del centro histórico de Lima. Una ordenanza municipal la ha acorralado y con esto remarcado su tranquilidad. Esa misma calma con la que todos los días, hasta antes de las tres de la tarde, hombres y mujeres de avanzada edad se reúnen para completar o comprar la solución del geniograma.

Leonardo Miranda es el más solicitado, y cómo no serlo si diariamente carga en sus brazos, dentro de una bolsa de plástico transparente, decenas de fotocopias del geniograma resuelto que vende al precio de un sol. Han sumado treinta años desde la primera vez, hoy es el más solicitado e incluso hay quienes se aprovechan y revenden sus soluciones al doble o triple de su valor, según la complejidad del contenido.

Todos los días, a la misma hora y en el mismo lugar

La cita es, por lo general, de lunes a viernes. Desde las ocho de la mañana es frecuente ver la llegada de los aficionados, no importa la distancia ni la edad, todos acuden con puntualidad a la cita. Las columnas de los edificios hacen las veces de mesas u oficina para negociar o compartir las soluciones. Muchas historias, muchas anécdotas, todos tienen algo que contar, y es que pertenecer a este club es sostener en el tiempo la intelectualidad y la memoria.

Leonardo Miranda, como cualquiera de los seguidores del geniograma de El Comercio formaa parte del panorama diario de Jirón Miroquesada, casi anónimo. Aunque todos lo que trabajan en esta calle lo ven, pareciera que nadie le tomara en cuenta. Quizá la mejor forma de graficar el desinterés es que a unos metros se encuentran las oficinas de los diarios Perú21, Trome, e incluso, El Comercio, pero ninguno, hasta ahora, le ha otorgado espacio a su historia.

Diversos neurólogos recomiendan actividades mentales como los crucigramas, geniogramas y sudokos. A pesar de que el consejo médico ha popularizado a este último, el rey por naturaleza es el geniograma. Completar sus cuadros no corresponde a la mera agilidad mental o intelectual, es más que eso. Es sostener en cada letra, en el pulso al mundo, a los recuerdos, a la vida misma. Sin miedo a equivocarse.  

 

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