Para aplaudir

El 12 de octubre en el Teatro Municipal, por primera vez en Lima y completamente en ruso, se estrenó la ópera “Eugenio Oneguin” del mundialmente reconocido compositor P.I Tchaikovsky. La puesta fue producida por el Instituto de Arte de la Universidad San Martín de Porres, con la dirección musical de su directora Elena Ananitcheva.

En la obra participaron egresados y estudiantes de esta facultad musical y entre el público que aplaudió el espectáculo estuvieron representantes de diáspora rusa, amantes del arte operístico e incluso peruanos que en diferentes años estudiaron y egresaron de distintas universidades de Rusia.

La ópera “Eugenio Oneguin”, que está basada en el poema del gran poeta ruso A.S. Pushkin, fue compuesta por Tchaikovsky a fines del siglo XIX para los estudiantes del conservatorio de Moscú quienes fueron los primeros interpretes de esta aplaudida obra maestra. Esta pieza operística muestra como era la vida en Rusia en la primera mitad del siglo XIX, el marco escogido por Tchaikovsky es el drama sus hérores principales Tatiana Larina y Eugenio Oneguin, quienes representan a la clase más alta de Rusia Zarista

Estamos encantados con la forma en que se transmitió el contenido de la obra, la puesta realizada por el Instituto de Arte de la Universidad San Martín de Porres transmitió  profundidad y veracidad. Con notables interpretaciones el drama y suspenso fueron resueltos, pero no se puede dejar de lado el valor de la escenografía, pues los efectos de luces ayudó al público a entender lo que estaba pasando en el escenario.

Quizá uno de los momentos mejor logrados entre interpretación y baños de luces fue la primera escena, momento en el que la protagonista Tatiana Larina muestra a través de su vestuario su amor por la naturaleza y el folclore ruso, adornado con el  “Kokóshnik”, tocado tradicional de los campesinos rusos, lo que muestra su serranía espiritual con el pueblo. Otro momento para destacar en cuanto a interpretación, vestuario y escenografía en el acto final donde Tatiana se convierte en la esposa del príncipe y la acción se desarrolla en el palacio de San Petersburgo, capital de Rusia en aquel siglo.

Queremos agradecer sinceramente a todos los que trabajaron en esta puesta operística, sobre todo a los interpretes principales, al extraordinario barítono  Carlos Salazar que interpretó a Oneguin, al tenor Carlos Ríos quien con musicalidad y comprensión debutó en el rol de Lensky y por último destacar el trabajo de Elena Ananitcheva quien interpretó a Tatiana Larina, la soprano rusa se apoyó en su bella voz para retratar las experiencias y emociones de su heroína. Del mismo modo, reconocer el trabajo del coro y el ballet sin los cuales la fiesta en palacio sería impensable. Finalmente señalar el gran trabajo del director escénico Emilio Montero y del director de orquesta Luis Chumpitazi

Esperamos que esta producción no sea olvidada y que se repita a un público más amplio el próximo año.

ESCRIBE: Olga Moriak, miembro del consejo de coordinación de los compatriotas de Rusia.

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